Por Bird, Parish y McHale. Por Bill Russell y el Misisipi. Por Scorsese y los Dropkick Murphys, el té vertido y los disfraces de mohawk, los Red Soxs y la sopa de almejas. Por Reggie Miller, más que digno segundo mejor triplista de la Historia. Por Di Natale, legendario goleador del Udinese, y DiNatale, constructor del parquet del garden. Por los listones de marrón anarajando, testigos mudos de los horrores de la II Guerra Mundial, y sus "zonas muertas". Por Leon Wood y aquel masajista de los Knicks, victimas indirectas de la genialidad del Pájaro. Por David Stern, sus camisetas, los owners who talk too much, los que confunden experiencia con vejez. Por la tristeza que nos produce que el baloncesto se haya convertido en dinero, músculo y vehículos KIA. Por lo que representan diecisiete telas colgadas de un techo y lo mal que suena ese número, diecisiete, con lo bonito que es el dieciocho. Por Havlicek, que en una noche como la de hoy en 1974, lejos de Boston, demostró que existía vida más allá de El Halcón, después de meternos él mismo en un buen lío en el Garden dos días antes; así somos nosotros, ¿por qué ganar en 6 partidos? ¿Acaso no tenemos cojones para jugárnosla en un séptimo partido fuera de casa? Por Eddie. Por aquel gordito bebé y su amigo bajito que todavía escuchan los cánticos en los rincones del Garden de la que fue su noche (mañana hace ya dos años). Por Bradley, Wilcox y (¿por qué no?) también por Jermaine. Por aquel hombre a un puro pegado. Por esa afición que perdiendo de 20 no cesa en su grito hasta el último segundo, la única para la que el baloncesto no es un deporte, sino una religión, una forma de vida. Por vosotros: Ryan, Keyon, Marquis, E'Twaun, Mickaël, Shasha, Gregorio, JaJuan, Brandon, Rajon, Ray, Kevin, Paul. Por el verde...
Esta noche tenemos una cita con una sabia y pulcra mujer. Nos conoce más que nadie, y sabe que aunque algunas veces lleguemos tarde al restaurante y la decepcionemos, nuestra relación es imperturbable y sólida, pues nuestro amor dura desde la adolescencia. La Historia nos espera, majestuosa y serena, hoy, a las 2:30 en Miami.
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sábado, 9 de junio de 2012
viernes, 11 de mayo de 2012
Garnett, Garnett y Garnett.
"Just do what you do best". Esta frase la habrá pronunciado cualquier entrenador de alevines medianamente sobrio, será una perogrullada, podrá tratarse de la menos profunda de todas las que dijo Red Auerbach, genio creador de lo que hoy son los Boston Celtics, pero a mí me llega como ninguna otra. Puede que sea por su brillante simplicidad, que nos abruma al vivir en un tiempo donde constantemente estamos obligados a elegir entre el tópico o el laberinto conceptual vacío en el que algunos pedantes analistas han tratado de convertir al deporte. O puede que sea porque esta frase resume el juego de los Celtics de siempre: intensidad en la defensa, ataques lentos pero claros, concentración y esa pizca de mística que aporta el Garden; máxima sencillez y economía de recursos. Y eso es lo que han ofrecido estos Celtics (reciclaje de un reciclaje) en la primera ronda de playoffs frente a Atlanta Hawks. La eliminatoria dio lo que prometía, puro baloncesto PO del Este: anotaciones generalmente por debajo de los 85-90 puntos, ataques densos, máxima tensión e intercambio de insultos y provocaciones en ambas direcciones.
El primer partido estuvo controlado por los Hawks hasta los últimos 5 minutos. Teague y Johnson abrieron herida en la defensa exterior de Boston, y junto a los árbitros acabaron desquiciando a Rondo que se autoexpulsó, dejando al equipo huérfano para el segundo partido. Aún así, el equipo se sostuvo gracias al base de Kentucky y a Kevin Garnett. El tiro exterior, una de las armas más potentes de los Celtics, fue una catátrofe: 0-11, con seis triples errados de Paul Pierce.Con la baja de Rondo y Allen todavía vestido de traje, el segundo partido se presentaba muy complicado para los Celtics (aunque Atlanta también contaba con bajas importantes). Sin embargo, Bradley consiguió cuajar una más que aceptable actuación como PG. Fue un encuentro muy igualado, con el timing de Doc Rivers que llevó el partido a su terreno a pesar de las carencias que todavía evidenciaba su equipo (problemas de nuevo con Teague, monumental). Pero si el partido tuvo un nombre ese fue el de 'Da Truth. El capitán y alma céltica se echó el equipo a las espaldas: tiró, penetro, reboteó, asistió, posteo... hasta irse al 36-14. ¡Todo le salía! Mientras, Garnett hizo el trabajo sucio, llevando a Collins a las 6 faltas y poco a poco mermando la confianza de los jugadores de Atlanta. Fue un partido de reivindicación, porque, como reza el fantástico spot de NBA, Here They Come. Buena aportación también del banquillo.
Quizás fue el tercer partido de la serie el que peores sensaciones nos dejó a los aficionados pese a la victoria. En realidad ambos equipos jugaron bastante mal. Ni siquiera la tensión de la prórroga salvo un partido de poquísimo ritmo y acierto en ninguna canasta. Cabe destacar la vuelta de Ray Allen, con 13 puntos, que a pesar de su mal estado físico permitió esa "segunda opción" en el ataque en estático para buscar el triple lateral con constantes cortes, y el casi habitual triple-doble de Rondo, que volvió como una moto tras las "mini-vacaciones" que se tomó. De todas formas, no se puede sufrir tanto contra unos Hawks sin la mitad de su equipo. Y tomaron nota...Hubo que esperar al cuarto partido, segundo en el Garden, para ver la mejor versión de estos Celtics, la que nos enamoró en 2008 y 2010. No hubo rival, Boston fue un torrente ofensivo: Pierce enchufadísimo, circulación rapidísima del balón, porcentajes de tiros en la primera parte escandalosos... y la rotación, pues fue una gran obra coral dirigida por Doc Rivers la que evidenció la diferencia entre los dos equipos en la vuelta de Al Horford tras cuatro meses de baja. Poco más hay que añadir a este baño.
En muchas fases del quinto partido Atlanta aplastó físicamente a Boston, lo que se tradujo en robos y constantes anticipaciones en la pintura de los jugadores interiores de los Hawks. Y es que Horford volvió a ser Horford. Superó a los pívots de Boston en las fases claves del partido y acompañó el partidazo de Josh Smith (13-16), que ganó (por primera vez en toda la serie) la partida a Garnett, y que junto al center dominicano volvió locos a los de Massachusetts. En el apartado ofensivo, fue Rondo el que llevó las riendas de su equipo, añadiendo un robo en la última posesión del partido que no pasó del borrador en las páginas de la leyenda céltica al no saber completarlo con la voracidad con la que lo hubiera hecho un Paul o un Deron Williams, es decir, un base "chupón". Claro que ninguno de estos jugadores robaría ese balón.
El sexto partido, aún siendo igualado, fue controlado moral y físicamente por los Celtics desde el minuto 1. Muy parecido al segundo de la serie que comentábamos anteriormente. Aunque si en los anteriores partidos faltó paciencia en la fase ofensiva e inteligencia para encontrar el tiro, esta vez si se consiguieron posiciones fáciles, pero no hubo acierto. Lo que decantó el partido (y puede que la eliminatoria) a favor de Boston fueron sus clásicos arreones y la carencia de fuerza anímica en Atlanta para superarlos. Otra clave ha sido Rondo, jugó más liberado (Teague de más a menos) y pudo mover el balón, penetrar y hasta tirar a su gusto.
KG, siempre KG
Lo sospechamos en temporada regular y confirmamos en la primera ronda de PO: este Garnett es el mejor desde el de 2008. Es emocionante, enternecedor, ver como entre Doc Rivers y el propio jugador han conseguido esta transformación, más bien reaprovechamiento, convirtiéndolo en el único "falso center" de la liga, como lo llama Peter Mihm en una bella licencia cruyffista. (Un cinco versátil llamémoslo para los puristas, el más versátil de todos). La consigna es clara: en los momentos decisivos, ni Allen, ni Pierce, ni Rondo, balones al poste bajo a Garnett y que resuelva. Suya ha sido la culpa de que la defensa interior de Celtics haya rozado la perfección en la mayoría de los partidos (quitando ese fatídico quinto, que, supongo, Bass estudiará en profundidad). A propósito de esto, Antoni Daimiel dió ayer en un tiempo muerto datos bastante reveladores: con Garnett en la cancha la media de puntos anotados de Josh Smith se reduce de 21 a 13, el porcentaje de acierto de 53% a 35%, los tiros libres de 6 a 3, las asistencias de 8 a 3, y mientras Garnett está en el banco Smith está en +37, que con el de Greenville en pista se reduce a -10 (!). El sacrificio y orgullo que ha puesto en el parqué es digno de ovación, pase lo que pase de aquí en adelante.
Mejorar contra Philly
Las semifinales contra los Sixers, aparte de un partido con un grandísimo peso histórico, puede ser más duro de lo que se piensa. Es un rival sin ninguna estrella, pero que defiende muy bien y sale rapidísimo en las transiciones. Nada cómodo para los Celtics, que tendrán que imponer su ritmo si quieren sacar algo positivo. Se puede considerar como una fase de adaptación para un equipo todavía más atlético e infinitamente más ofensivo como Miami Heat. Los Celtics necesitan mayor brillo en la fase ofensiva, dependen demasiado de una defensa, que aunque esté muy bien, puede verse lastrada por los problemas físicos de algunos jugadores. Bradon Bass no ha estado a la altura, y eso se nota. El ala-pívot necesita reencontrarse con el acierto en el tiro de 5 metros y aprovechar la agilidad que tiene respecto a la mayoría de "cuatros" de la liga que le permite defender mejor de lo que ha hecho contra Atlanta. Pietrus es otro que debe ponerse las pilas y meter esos tres-cuatro tiros abiertos que tiene por partido. Sus puntos desde la línea de tres han sido imprescindibles cuando el equipo se atascaba, los necesitamos contra un equipo poderoso en eso como Philadelphia. En el aspecto colectivo hay que forzar más tiros libres (como en el segundo partido contra Atlanta), buscar mayor velocidad en las transiciones y el apoyo de la segunda unidad también en ataque, pues los puntos desde el banquillo son cruciales en PO. Son algunos aspectos en los que necesitamos progresar, pero con la fortaleza mental que están demostrando los Celtics y el magnífico enternador que es Doc Rivers estoy seguro que estas carencias serán anécdotas del pasado a medida que pasen los partidos. Hoy, a las 2:00, tenemos cita en el Garden. Let's Go Celtics!
jueves, 19 de mayo de 2011
Boston Celtics: perspectivas de futuro

Ha sido un año un tanto extraño en la franquicia de los verdes. A comienzos de la temporada regular, Boston iba lanzado a ritmo de campeón. Las crisis en Lakers y Miami no tardaron en saltar (en el último caso fueron múltiples), y parecía que los de Doc Rivers eran el equipo que mejor funcionaba junto a las "sorpresas" de Chicago y San Antonio. Pierce, Allen, Rondo e incluso Shaquille O'Neal daban la talla, la superioridad física tras una buena temporada era manifiesta. Todo iba sobre ruedas hasta que danny Ainge empezó a pensar en presupuestos, saldos, futuros... En el All-Star Break se fichó a Jeff Green y Nenad Krstic a cambio de Robinson y del imprescindible Perkins, que ahora batallan para llegar a las grandes finales en Oklahoma City Thunder. A los jefes del vestuario esta decisión no les sentó nada bien. Normal, Perkins era indispensable en la columna vertebral de la pizarra de Doc Rivers. El bajón en el quinteto inicial era notable, pasando a jugar Garnett de 5, una posición que le limita en el tiro exterior, y Jermaine O'neal de Ala-pívot ante la lesión de Shaq.
El número de derrotas empezó a crecer. Krstic y Green tardaban en adaptarse, y el equipo vió como de la 1ª plaza antes del All-Star llegaban al final de la regular season como terceros. Doc Rivers hizo lo mejor que pudo, dosificando a sus cuatro estrellas para los PO, donde los Celtics eran cada vez menos favoritos. Sin embargo un rotundo 4-0 a los Knicks de Melo, con dos auténticos partidazos en el Madison, dejó muy buenas sensaciones en el equipo de Massachusetts. Pierce, Allen, Garnett y, sobre todo, Rondo (con triple-doble incluido) estuvieron espléndidos y los Celtics volvieron a estar de nuevo entre los grandes favoritos.
Una semana después llegó la gran serie, la que todo el mundo esperaba, para la que Boston se había preparado toda la semana. Llegaban los Miami Heat, el equipo del verano, cuyo Big 3 fue formado por el miedo de Lebron James a los verdes. Era el partido de la temporada, tamta historia, tanto dinero, tanta ira acumulada. La serie transcurrió igualadísima: en el primer partido Boston nunca se despegó del marcador, y hubiera ganado si no hubiera sido por el escandaloso arbitraje recibido en el Airlanes Arena; en el segundo, Miami asumió el factor cancha, para ganar bien ante su público. La serie viajaba a Boston con la presión de un 2-0 de los de Florida, el equipo supo responder, haciendo un grandísimo partido en todos los sentidos, con la mística del Garden que sólo tendrá este equipo y ninguno más, sólo los célticos sabemos que el heroico partido de Rondo no es fruto del azar, hay una historia detrás, unos valores de la franquicia que han permanecido desde los tiempos de Bill Russell. El siguiente partido en el templo verde era capital para la supervivencia de Boston el los Play-offs, pero la mala suerte y el mal planteamiento de Rivers en el último cuarto dio a Miami la opción de provocar el primer match-point, y en casa. no lo desaprovecharon, el quinto partido fue el último, los Celtics fueron por delante el 90% del tiempo y nunca se rindieron, pero Lebron decidió cuando quiso, para reconciliarse con su historia. Boston estaba eliminado, 4-1 para los de South-Beach.
Pero como reza el dicho, caerse está permitido, levantarse es obligatorio. Toca planificar la temporada 2011-2012 expectantes a un probable cierre patronal. A esta gloriosa generación se le acaba el fuelle, pero da miedo lanzarse al abismo que es la NBA ahora mismo a la hora de restaurar tu equipo. Pocos días después de la eliminación se anunció la renovación de Doc Rivers por 5 años más, algo que extrañó tras los rumores del año sabático, de su última temporada en Boston, su mala relación con el futuro de la franquicia rondo, etc. Todavía no quiero posicionarme acerca de la noticia. Aunque, visto lo visto, tengo mucha confianza en Doc Rivers, y es de los únicos que puede formar un nuevo equipo sabiendo lo que un céltico quiere y respetando los valores ancestrales del equipo.
Respecto al futuro próximo, creo que tal como están las cosas Boston aguantará un año más con este equipo, haciendo lo que se pueda con una plantilla que conserva la calidad. Será 2012 el año en que muchos equipos, incluidos los Celtics, crearán un proyecto para Howard que les dé serias opciones para conseguir el título. En Boston se construirá un equipo con sabia nueva desde la figura de Rajon Rondo, manteniendo a Pierce, Green y poco más de la plantilla actual. En este periodo de transición, tendremos que estar todos juntos para conseguir devolver a este equipo a su sitio original. Hay pocos equipos que aunque caigan y vuelvan a caer, sabes que tarde o temprano volverán. Los Celtics son uno de ellos.
viernes, 15 de abril de 2011
Play-offs 2011: favoritos
Ya empieza lo bueno. La NBA clausura su periodo de transición hacia una de los post-temporadas más abiertas que se recuerdan. En tiempos de rumores, fichajes, estrellas, lock-out y cambios generacionales los ocho mejores equipos de cada conferencia preparan lo que para algunos es un sueño, para otros una obligación y la última oportunidad para unos pocos.
Desde el All-Star Break el horizonte se ha desvirtuado de forma tan variada que llegamos a un punto en que resulta imposible interpretar esa tela de araña de tácticas, psicología y fisiología que crean los entrenadores en los últimos partidos de la temporada regular. Cuando el baloncesto es sustituido por el poker queda esperar en un estado contemplativo, en un juego donde la previsibilidad ya no tiene cabida.
Pasemos, sin más, a analizar los máximos favoritos, según mi criterio personal, a partir de lo mostrado (y no mostrado) a lo largo de la temporada.

Los Angeles Lakers. Tras el All-Star demostraron con una racha apabullante al nivel que están estos Lakers, versión cada año mejorada por Phil Jackson. Basta sólo con repasar sus últimos enfrentamientos contra rivales directos como Dallas o San Antonio para comprobar que el conjunto californiano puede arrasar en su conferencia si se lo propone. Pero siempre estará ese margen tan propio de ellos y de los equipos grandes, el de la incertidumbre ante las circunstancias. A la inoportuna lesión de Bynum (que quitará a Phil Jackson el dominio absoluto del juego interior de los últimos partidos) se le suman la dependencia de la figura de Kobe Bryant, sobre el cual gira todo el sistema ofensivo de Los Angeles, y de jugadores cuyo habitat es el claroscuro, como Odom y Artest. Máximos favoritos, en principio.
Miami Heat. La irregularidad a lo largo de todo el año del equipo de Florida es tomada ya a broma por los aficionados al baloncesto. Miami Heat es capaz de lo mejor y de lo peor, de ser humillados por la víctima del verano, los Cavaliers, a humillar y hundir a Boston Celtics, su rival directo en la Conferencia Este. Muchos son sus defectos y virtudes: nos encontramos ante un equipo que lo deja todo en manos de la genialidad de dos cracks absolutos. El rigor táctico, la circulación de balón y la confianza grupal son sacrificados en pos de la absorción del juego exterior por parte de Wade y Lebron más unos cuantos tiradores y reboteadores de nivel medio-bajo que rellenan la plantilla. Sin embargo, evitando este catastrofismo tan propio de mí cuando me refiero a la franquicia de Pat Riley, creo que en estos últimos partidos, sobre todo el mencionado anteriormente contra Boston, han demostrado muchísima más cabeza y orden defensivo (en el pick and roll, por ejemplo). Llegan crecidos, con su Big Three en un buen estado de forma y parece que Philadelphia sólo podrá ser el sparring de cara a unas semifinales de conferencia épicas ante el ganador del NY-Boston.

Boston Celtics. Aquí me permitiré el lujo de extenderme un poco más, pues la reflexión lo merece. Cuando hablo con los aficionados al basket siempre me encuentro con que los equipos que les gustan a la gente son aquellos que renuncian a la defensa y apuestan por un juego mucho más ofensivo, de partidos con anotaciones altísimas; actualmente las personas también son más proclives a ser de un equipo por la figura individual de un jugador que les maravilla y hace soñar, por encima de escudos y sentimientos "hooliganescos". No obstante, yo siempre me he encontrado en una minoría que siente los colores, que considera que la institución y su historia están por encima del show y la diversión. Por eso mismo me parece importantísimo defender a los Celtics, últimos representantes de este tipo de equipo en peligro de extinción. Cuando veo a Paul Pierce, Ray Allen, Rajon Rondo y Kevin Garnett pisar el parket del Garden portando esa mirada de concentración y madurez, enfundados en ese verde puro tan atlántico, me es imposible no emocionarme recordando el carácter y espíritu competitivo de Larry Bird y Jo Jo White en sus rostros. Los chicos de Doc Rivers son el ejemplo de un grupo unido por un sentimiento, un objetivo, un color, donde la jerarquía es la base de esa estabilidad. Incluso el recién llegado Nenad Krstić, de 28 años de edad, declaró que el vestuario céltico es otra cosa, se sentía como un novato al que le quedaba muchísimo por aprender. Por eso aunque la política de mercado haya sido nefasta (vendiendo a una pieza clave como Perkins), el nivel de juego haya bajado y la dependencia de Rondo sea cada vez más evidente, que nadie dude que los Celtics pondrán todo su orgullo, su inteligencia, su competitividad y su peso histórico para tumbar a cualquiera que se le ponga por delante.
Chicago Bulls. A la sorpresa de la temporada no le ha bastado con ser el mejor equipo de toda la liga para ser considerado como un rival a batir. Y es que, a pesar de que Tom Thibodeau haya construido un equipo sólido en todos sus aspectos, desde la mejor defensa del campeonato a un juego interior más que temible (con la dupla Noah-Boozer) y que gira alrededor de ese escolta que sube el balón llamado Derrick Rose, más que probable ganador del MVP de la temporada regular, todavía queda la duda de si este equipo está preparado para partidos grandes o por el contrario se empequeñecerá ante la presión. Al contrario de Boston, Chicago no tiene gente con experiencia en luchar por grandes cosas. Nos queda saber, por lo tanto, si el juego eficaz demostrado será o no eclipsado por la ingenuidad.

San Antonio Spurs. A pesar de que el final de campaña no ha sido precisamente bueno (alcanzaron las 6 derrotas consecutivas, algo que no pasaba en la franquicia desde mediados de los noventa), San Antonio tiene todo el mérito del mundo al haber conseguido reciclar un grupo que parecía estar caducado. Y eso ha sido gracias al excelente trabajo casi militar de Gregg Popovich, que ha conseguido sacar el máximo rendimiento a perros viejos como McDyess o Duncan. Pero la sensación es agridulce. Si bien sigue siendo el principal candidato para robarle a los Lakers su dominación en el Oeste, el esfuerzo físico está pasando factura a los tejanos. La falta de dosificación es un hándicap para la post-temporada, y ahora hasta Memphis se plantea como un rival duro, que incluso podría llevar la eliminatoria a los 7 partidos (la peor noticia para SA, gane o pierda).
Extra:
New York Knicks. Parecía que con la llegada de Melo y Billups las nubes habían cubierto el Madison Square Garden en horribles partidos donde la defensa era un circo, nadie defendía las penetraciones y el perímetro, los Knicks caían en picado. Pero llegó el partido contra Orlando, donde se vieron otros Knicks. Pusieron toda la garra e intensidad ausente en partidos anteriores, Carmelo Anthony por fin apareció con 39 puntos que llevaron a una costosa victoria, tanto en el marcador como en estado de ánimo, que llevó al equipo a encarrilar una genial racha de 7 victorias consecutivas, con Melo y Fields inspiradísimos y muchísima más velocidad de transición. Tras 7 años volvemos a nuestro territorio, el de los Play-Offs con un record positivo de 42-40, Boston será un rival complicadísimo, y no bastará con la sobrada calidad de Melo y cía., habrá que luchar por todos los balones, tener la cabeza en su sitio y derramar sangre sudor y lágrimas en la eliminatoria más atractiva para muchos y la más inoportuna para los que tenemos el corazón dividido entre Massachusetts y la Gran Manzana.

Denver Nuggets. Todo parecía negativo cuando se hizo oficial el traspaso de Carmelo Anthony, el jugador-franquicia. Sin embargo los aficionados de los Nuggets no contaron con que los jugadores que venían de la Costa Este, a lo mejor podían llegar a hacer algo, ¡y vaya si lo hicieron! Desde la marcha de Melo Denver empezó a subir como la espuma, con la formación de la mejor defensa de la Conferencia Oeste y un estilo de juego mucho más grupal, donde todos cuentan, y saltan a la cancha como si se conociesen desde niños. Es un milagro lo que George Karl está haciendo con esta plantilla. Por todo esto Denver Nuggets es mi apuesta personal, y creo que son serios candidatos para las finales de conferencia. Pero primero tienen que ganar una durísima y preciosa eliminatoria contra los Thunder de Durant, donde tendrán la oportunidad de mostrar hasta donde puede llegar un equipo sin estrella.
Desde el All-Star Break el horizonte se ha desvirtuado de forma tan variada que llegamos a un punto en que resulta imposible interpretar esa tela de araña de tácticas, psicología y fisiología que crean los entrenadores en los últimos partidos de la temporada regular. Cuando el baloncesto es sustituido por el poker queda esperar en un estado contemplativo, en un juego donde la previsibilidad ya no tiene cabida.
Pasemos, sin más, a analizar los máximos favoritos, según mi criterio personal, a partir de lo mostrado (y no mostrado) a lo largo de la temporada.
Los Angeles Lakers. Tras el All-Star demostraron con una racha apabullante al nivel que están estos Lakers, versión cada año mejorada por Phil Jackson. Basta sólo con repasar sus últimos enfrentamientos contra rivales directos como Dallas o San Antonio para comprobar que el conjunto californiano puede arrasar en su conferencia si se lo propone. Pero siempre estará ese margen tan propio de ellos y de los equipos grandes, el de la incertidumbre ante las circunstancias. A la inoportuna lesión de Bynum (que quitará a Phil Jackson el dominio absoluto del juego interior de los últimos partidos) se le suman la dependencia de la figura de Kobe Bryant, sobre el cual gira todo el sistema ofensivo de Los Angeles, y de jugadores cuyo habitat es el claroscuro, como Odom y Artest. Máximos favoritos, en principio.
Miami Heat. La irregularidad a lo largo de todo el año del equipo de Florida es tomada ya a broma por los aficionados al baloncesto. Miami Heat es capaz de lo mejor y de lo peor, de ser humillados por la víctima del verano, los Cavaliers, a humillar y hundir a Boston Celtics, su rival directo en la Conferencia Este. Muchos son sus defectos y virtudes: nos encontramos ante un equipo que lo deja todo en manos de la genialidad de dos cracks absolutos. El rigor táctico, la circulación de balón y la confianza grupal son sacrificados en pos de la absorción del juego exterior por parte de Wade y Lebron más unos cuantos tiradores y reboteadores de nivel medio-bajo que rellenan la plantilla. Sin embargo, evitando este catastrofismo tan propio de mí cuando me refiero a la franquicia de Pat Riley, creo que en estos últimos partidos, sobre todo el mencionado anteriormente contra Boston, han demostrado muchísima más cabeza y orden defensivo (en el pick and roll, por ejemplo). Llegan crecidos, con su Big Three en un buen estado de forma y parece que Philadelphia sólo podrá ser el sparring de cara a unas semifinales de conferencia épicas ante el ganador del NY-Boston.
Boston Celtics. Aquí me permitiré el lujo de extenderme un poco más, pues la reflexión lo merece. Cuando hablo con los aficionados al basket siempre me encuentro con que los equipos que les gustan a la gente son aquellos que renuncian a la defensa y apuestan por un juego mucho más ofensivo, de partidos con anotaciones altísimas; actualmente las personas también son más proclives a ser de un equipo por la figura individual de un jugador que les maravilla y hace soñar, por encima de escudos y sentimientos "hooliganescos". No obstante, yo siempre me he encontrado en una minoría que siente los colores, que considera que la institución y su historia están por encima del show y la diversión. Por eso mismo me parece importantísimo defender a los Celtics, últimos representantes de este tipo de equipo en peligro de extinción. Cuando veo a Paul Pierce, Ray Allen, Rajon Rondo y Kevin Garnett pisar el parket del Garden portando esa mirada de concentración y madurez, enfundados en ese verde puro tan atlántico, me es imposible no emocionarme recordando el carácter y espíritu competitivo de Larry Bird y Jo Jo White en sus rostros. Los chicos de Doc Rivers son el ejemplo de un grupo unido por un sentimiento, un objetivo, un color, donde la jerarquía es la base de esa estabilidad. Incluso el recién llegado Nenad Krstić, de 28 años de edad, declaró que el vestuario céltico es otra cosa, se sentía como un novato al que le quedaba muchísimo por aprender. Por eso aunque la política de mercado haya sido nefasta (vendiendo a una pieza clave como Perkins), el nivel de juego haya bajado y la dependencia de Rondo sea cada vez más evidente, que nadie dude que los Celtics pondrán todo su orgullo, su inteligencia, su competitividad y su peso histórico para tumbar a cualquiera que se le ponga por delante.
Chicago Bulls. A la sorpresa de la temporada no le ha bastado con ser el mejor equipo de toda la liga para ser considerado como un rival a batir. Y es que, a pesar de que Tom Thibodeau haya construido un equipo sólido en todos sus aspectos, desde la mejor defensa del campeonato a un juego interior más que temible (con la dupla Noah-Boozer) y que gira alrededor de ese escolta que sube el balón llamado Derrick Rose, más que probable ganador del MVP de la temporada regular, todavía queda la duda de si este equipo está preparado para partidos grandes o por el contrario se empequeñecerá ante la presión. Al contrario de Boston, Chicago no tiene gente con experiencia en luchar por grandes cosas. Nos queda saber, por lo tanto, si el juego eficaz demostrado será o no eclipsado por la ingenuidad.

San Antonio Spurs. A pesar de que el final de campaña no ha sido precisamente bueno (alcanzaron las 6 derrotas consecutivas, algo que no pasaba en la franquicia desde mediados de los noventa), San Antonio tiene todo el mérito del mundo al haber conseguido reciclar un grupo que parecía estar caducado. Y eso ha sido gracias al excelente trabajo casi militar de Gregg Popovich, que ha conseguido sacar el máximo rendimiento a perros viejos como McDyess o Duncan. Pero la sensación es agridulce. Si bien sigue siendo el principal candidato para robarle a los Lakers su dominación en el Oeste, el esfuerzo físico está pasando factura a los tejanos. La falta de dosificación es un hándicap para la post-temporada, y ahora hasta Memphis se plantea como un rival duro, que incluso podría llevar la eliminatoria a los 7 partidos (la peor noticia para SA, gane o pierda).
Extra:
New York Knicks. Parecía que con la llegada de Melo y Billups las nubes habían cubierto el Madison Square Garden en horribles partidos donde la defensa era un circo, nadie defendía las penetraciones y el perímetro, los Knicks caían en picado. Pero llegó el partido contra Orlando, donde se vieron otros Knicks. Pusieron toda la garra e intensidad ausente en partidos anteriores, Carmelo Anthony por fin apareció con 39 puntos que llevaron a una costosa victoria, tanto en el marcador como en estado de ánimo, que llevó al equipo a encarrilar una genial racha de 7 victorias consecutivas, con Melo y Fields inspiradísimos y muchísima más velocidad de transición. Tras 7 años volvemos a nuestro territorio, el de los Play-Offs con un record positivo de 42-40, Boston será un rival complicadísimo, y no bastará con la sobrada calidad de Melo y cía., habrá que luchar por todos los balones, tener la cabeza en su sitio y derramar sangre sudor y lágrimas en la eliminatoria más atractiva para muchos y la más inoportuna para los que tenemos el corazón dividido entre Massachusetts y la Gran Manzana.

Denver Nuggets. Todo parecía negativo cuando se hizo oficial el traspaso de Carmelo Anthony, el jugador-franquicia. Sin embargo los aficionados de los Nuggets no contaron con que los jugadores que venían de la Costa Este, a lo mejor podían llegar a hacer algo, ¡y vaya si lo hicieron! Desde la marcha de Melo Denver empezó a subir como la espuma, con la formación de la mejor defensa de la Conferencia Oeste y un estilo de juego mucho más grupal, donde todos cuentan, y saltan a la cancha como si se conociesen desde niños. Es un milagro lo que George Karl está haciendo con esta plantilla. Por todo esto Denver Nuggets es mi apuesta personal, y creo que son serios candidatos para las finales de conferencia. Pero primero tienen que ganar una durísima y preciosa eliminatoria contra los Thunder de Durant, donde tendrán la oportunidad de mostrar hasta donde puede llegar un equipo sin estrella.
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